• Vie. Dic 9th, 2022

Las energías renovables son un buen negocio económico y ambiental para Galápagos

El frágil ecosistema de las islas es incompatible con una generación eléctrica, basada en combustibles como el diésel.

Las Islas Galápagos, consideradas uno de los patrimonios naturales más importantes de Ecuador y el mundo, han dependido por décadas de la electricidad más cara y contaminante.

En San Cristóbal hasta un 85% de la energía que se produce es térmica y depende del consumo de miles de barriles diarios de diésel. Otras fuentes, como la eólica o la solar, promedian el 15%.

Cada kilovatio/hora de energía producida con diésel puede costar hasta $0,50, porque se deben sumar transporte y otros aspectos logísticos. Ese valor se dispara más si se toman en cuenta los pasivos ambientales (niveles de contaminación y CO2 en el aire). Además, siempre se mantiene latente el riesgo de que se repita un derrame de combustible, como el ocurrido en 2001.

En aquella ocasión, el carguero ‘Jessica’ encalló en San Cristóbal y vertió más de 150.000 galones de diésel y bunker en el arrecife y las aguas de la bahía Naufragio, frente a Puerto Baquerizo Moreno.

Ese desastre fue el primer remezón que despertó las alertas sobre la necesidad de apostar a las energías renovables para no dañar de manera irreversible el frágil ecosistema de las Islas. En los últimos años se han registrado más de una decena de incidentes menores.

Antonio Velásquez, ingeniero eléctrico, comentó que en el inicio del Gobierno de Correa, en 2008, se inauguró un proyecto eólico en San Cristóbal. Luego, los planes que incluían tener 50% de fuentes renovables hasta 2015 no se concretaron.

“Siempre hubo grandes negocios detrás del transporte de combustibles. Además, con combustibles subsidiados, por muchos años se aplazaron los proyectos de energías renovables por considerarlos más caros”, dijo.

Velásquez puntualizó que es verdad que el costo del kilovatio/hora de una planta fotovoltaica (energía solar) puede promediar entre $0,42 y $0,47; pero eso se compensa con externalidades positivas como menos contaminación. El verdadero motor económico de Galápagos es el turismo, el cual necesita el menor daño ambiental posible para sostenerse en el tiempo.

Hay que añadir que, en el contexto actual de altos precios del petróleo, la energía térmica se encarece aceleradamente.

La energía más barata en Ecuador (alrededor de $0,09) es la que se genera en las hidroeléctricas; pero Paulina Villlalba, ingeniera eléctrica, recalcó que la apuesta por las otras energías renovables es cada vez un mejor negocio a mediano y largo plazos.

La iniciativa Conolophus

En agosto de 2021, se adjudicó el desarrollo del proyecto Conolophus al consorcio formado por el promotor ecuatoriano Gransolar y la empresa francesa de energías renovables Total Eren.

Esa obra aumentará el suministro de generación de electricidad, a través de fuentes de energía renovables, hasta en un 70% y disminuirá las importaciones y el consumo de diésel en aproximadamente 1,6 millones de barriles por año.

El viceministro de Electricidad, Gabriel Argüello, explicó que el costo por kilovatio/hora es mayor que las opciones más baratas; pero en ningún caso es 30 veces más alto. Asimismo, puntualizó que el consorcio, que invertirá $63 millones y correrá con todos los gastos de operación por 25 años, se ha comprometido a más que solo instalar paneles solares.

La iniciativa Conolophus tiene seis componentes principales: Construcción en la Isla Baltra de una Central Fotovoltaica 14,8 Megavatios (MW), establecimiento de dos sistemas de almacenamiento en baterías BESS de 33,9 y 7 MW de capacidad, instalación de circuitos de transmisión y subestaciones, entre otros.

Desde el Ministerio de Energía se aseguró que todo se licitó de manera transparente y competitiva. Además, el proyecto está alineado con la iniciativa “Cero Combustibles Fósiles en las Islas Galápagos”, que plantea como objetivo la disminución progresiva del uso de derivados del petróleo en la generación de electricidad.

La empresa ecuatoriana Gransolar maneja desde hace más de seis años dos plantas fotovoltaicas (Salinas y Tren Salinas), que se encuentran a 5 kilómetros de la vía Salinas Urcuquí, en la provincia de Imbabura.

En el concurso público (anterior a la adjudicación del proyecto en las Galápagos) participaron otras empresas como Canadian Solar Conolophus, el promotor francés Voltalia S.A., el promotor solar noruego Scatec y un consorcio liderado por la surcoreana Woojin Industrial Systems y el fabricante australiano de baterías EnergyFlex. (JS)

Fuente: Diario La Hora

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