La conversión de deuda para proteger las reservas marinas en Galápagos es la más importante en el mundo

Autor: Gonzalo Salvador Holguín | RS 76


Este artículo expone con detalle el novedoso esquema de conversión de deuda por naturaleza que realizó el Ecuador para la protección y conservación de las Reservas Marítimas en las Islas Galápagos, con el apoyo principalmente del Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Financiera de Desarrollo de los Estados Unidos, así como refuta las infundadas críticas que sobre esta operación han formulado algunos jóvenes ambientalistas.

A inicios del mes de mayo último, el Ecuador, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Financiera de Desarrollo de Estados Unidos (DFC, por sus siglas en inglés), causó noticia en los medios de prensa internacionales al completar el mayor canje de deuda por naturaleza hasta ahora realizado en el mundo, lo que le permitirá asignar recursos para la conservación marina a largo plazo en las Islas Galápagos, así como promover una mayor sostenibilidad y mejorar la calidad de vida de sus pobladores.

El Banco Interamericano de Desarrollo desempeñó un papel de muy importante de coordinación para el desarrollo de la operación y movilización de capitales de diferentes donantes y fuentes de financiamiento para hacer posible la conversión de deuda y generar recursos para la protección de las Reserva Marina de Galápagos y de la nueva Reserva Marina denominada “Hermandad”, creada por el Gobierno del presidente Guillermo Lasso en 2022, que, sumadas, alcanzan una superficie de alrededor de 198 mil kilómetros cuadrados.

Este canje de deuda, por sus características singulares, constituyó una operación innovadora, que rompió el esquema tradicional a través del cual un país donante condona total o parcialmente deuda a cambio de que el país beneficiario, como compensación, emprenda acciones para la protección y conservación de la naturaleza. Participaron en esta compleja y original operación financiera, el Banco Interamericano de Desarrollo, la “Internacional Development Finance Corporation” (DFC), una agencia del Gobierno norteamericano; “Ocean Finance Company” -OFC-, que gerenció el proyecto, y es una filial del “Climate Fund Managers”, un fondo de inversiones de los Países Bajos que tiene como propósito la mitigación y resiliencia en áreas mayormente afectadas por el cambio climático y que es apoyado, entre otros, por el Fondo Holandés para el Clima y Desarrollo, la Unión Europea, el Fondo Nórdico para el Desarrollo y varias organizaciones sin fines de lucro; la fundación “Pew Bertarelli Ocean Legacy “, como socio cooperante; y, el banco Credit Suisse, como estructurador de la operación financiera.

El banco suizo para la conversión de deuda adquirió con US$ 656 millones obligaciones de deuda del Ecuador por US$1.628 millones, generando para el país una reducción en el servicio de su deuda externa de alrededor de US 1.126 millones y recursos por US 323 millones para financiar la conservación de las reservas marinas de las islas.

Credit Suisse compró en el mercado secundario bonos del Ecuador con vencimiento al 2030, 2035 y 2040, con un precio de descuento de US 53.20 centavos por dólar, US 38.5 centavos por dólar y 35.5 centavos por dólar, respectivamente.

Para financiar la operación, el Ecuador emitió bonos por US 656 millones a los que se los ha denominado “Galápagos Marine Bonds”, que cuentan con una garantía del BID de US$85 millones, para cubrir, si fuere necesario, el pago de los seis primeros pagos trimestrales de interés que generan los bonos, y de un seguro de riesgo político de la ”Development Finance Corporation” -DFC- por el monto de la emisión, lo que hace de los nuevos bonos una inversión mucho menos riesgosa que otro tipo de deuda del Ecuador. Un grupo de 11 empresas aseguradoras privadas, entre otras, “AXA XL”, “Fidelis MGU”, “Chubb Global Markets”,” Sovereign Risk Insurance Ltd.,” “Mosaic” y “Coface” reaseguraron el 50% para facilitar la emisión.

Los “Bonos Galápagos Marine Bonds” emitidos por Ecuador generarán un interés del 5.645% anual y tendrán vencimiento al año 2041. La Agencia Moody’s otorgó a los nuevos bonos un grado de inversión Aa2 mucho más alto que la deuda de Ecuador con una calificación muy baja como inversión de Caa3.

Los cerca de US 323 millones para la conservación de las reservas marinas en las Galápagos financiarán proyectos durante los próximos 18.5 años, a razón de US 12.05 millones anuales y US 5.4 millones para la capitalización de un “endowment” o fondo de dotación, que podría alcanzar los US 227 millones para el año 2041 y que proporcionará apoyo económico a largo plazo para la conservación de las reservas marinas en las Galápagos. Combinadas la conversión de deuda y el Fondo de Dotación generarán más de US 450 millones para la conservación marina en las Islas Galápagos.

Para la administración de los recursos y aprobación del financiamiento y subvenciones a los proyectos a desarrollarse en las Islas, se constituyó en el Estado de Delaware, Estado Unidos, el “Galápagos Life Fund”, como una entidad sin fines de lucro y por tanto no sujeta al pago de impuestos, integrado por un Directorio de once miembros, compuesto por cinco representantes del Gobierno ecuatoriano, de los Ministerios de Ambiente, que tendrá la calidad de Director Especial y Copresidente del Fondo, de Relaciones Exteriores, de Defensa, de Comercio Exterior , Industrialización y Pesca; y del Consejo de Gobierno de las Galápagos. Cuatro Representantes no gubernamentales del Ecuador, que hayan mantenido actividades en las Islas por al menos dos años, provenientes de las Asociaciones Pesqueras de Galápagos, de los operadores turísticos de las Islas, de una institución académica con un historial de investigación oceánica, que por esta primera ocasión será la Universidad San Francisco de Quito; y de los organizaciones no gubernamentales con experiencia en materia de conservación de la naturaleza. Finalmente integran el Directorio del Fondo, como miembros, los representantes de “Oceans Finance Company” y de “Ledunfly Philanthropy”, una fundación suiza.

El Directorio del Fondo nombrará un Director Ejecutivo y podrá decidir la apertura de una oficina en el Ecuador.

El Fondo cuenta además con una reglamentación estricta para evitar conflictos de intereses entre los miembros del Directorio, así como de la prohibición de financiar, intervenir o participar en campañas políticas.

En suma, los Estatutos y más normas que rigen al Fondo son un ejemplo de transparencia y de rendición de cuentas, al superar los filtros más exigentes de las entidades que colaboraron en la operación de conversión de deuda por naturaleza y su constitución.

Penosamente en el país, no han faltado críticas a la exitosa operación de conversión de deuda por naturaleza y constitución del “Galápagos Life Fund” por parte de jóvenes ambientalistas y otros, que parece ser que actualmente están más preocupados de la política, que de la protección de la naturaleza y la biodiversidad de las Islas. Han argüido infamemente que se atenta contra la soberanía del país tanto por establecer la sede del Fondo, en el Estado de Delaware, como por la integración de su Directorio, en el cual a pesar de que nueve de sus once miembros proceden del Ecuador, los representantes del Gobierno no constituyen la mayoría. En otras palabras, a su entender la opinión y participación en el Directorio del Fondo de la Asociación de Pescadores de las Galápagos, de los operadores turísticos de las Islas, de la Academia y de las organización no gubernamentales ambientalistas que laboran en Galápagos no cuenta, ni tiene valor alguno.

Parece ser que estos jóvenes ambientalistas olvidan que la “Fundación Charles Darwin para las Galápagos”, constituida en Bélgica en 1959, a través del establecimiento de la “Estación Científica Charles Darwin”, en Puerto Ayora, con sus estudios, investigaciones, labor de campo y recomendaciones, ha sido de fundamental importancia para la conservación de las Islas.

Asimismo, olvidan el importante papel que ha jugado la “Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza” -UICN- que congrega a gobiernos y organizaciones no gubernamentales, con sede en Gland, Suiza, para que las Galápagos sigan constituyendo un Patrimonio Natural de la Humanidad. Me pregunto, que suerte habrían corrido las Islas Encantadas sin el aporte de estas organizaciones y otras tantas organizaciones no gubernamentales extranjeras que diariamente aportan con su trabajo para la preservación de sus ecosistemas y biodiversidad. ¿Acaso sus acciones han violado la soberanía nacional?

Sin duda, sus pasiones más chauvinistas salen a relucir por la constitución del “Galápagos Life Fund”, en Delaware, dejando de lado que el blindaje del Fondo garantiza su sostenibilidad a largo plazo y aleja la tentación de que gobiernos voraces se apropien de sus recursos para instrumentar políticas populistas y clientelares.

Por último, vale recordarles que todos los proyectos en las áreas protegidas de las Galápagos deben ser aprobados por la autoridad del Parque Nacional y guardar conformidad con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, en concordancia con el Plan para el Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial de las Galápagos y las políticas generales de planificación dictadas por el Consejo de Gobierno del Régimen Especial de la provincia de Galápagos.

Bien harían estos jóvenes ambientalistas dejar de lado su infundada crítica y más bien emplear sus talentos en ingeniar operaciones para la reconversión de áreas degradadas, canjes de deuda para descarbonizar la economía, promover inversiones en infraestructura resiliente al cambio climático o para proteger la biodiversidad de los bosques, que tanta falta le hacen al país.

Fuente: Diario La Hora