• Mié. Dic 7th, 2022

¡Esperanza para el Pájaro Brujo en la isla Santa Cruz!

Por segundo año consecutivo, la Fundación Charles Darwin (FCD) y la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) informan que nuevos individuos del pájaro brujo se han sumado a la población en peligro crítico de la isla Santa Cruz. Esto se debe a un ambicioso programa de manejo experimental para reducir los impactos de las especies invasoras en esta emblemática ave.

El pájaro brujo Pyrocephalus nanus, clasificado como Vulnerable a la extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ya ha desaparecido de la isla Floreana y es muy raro en otras islas grandes como Santiago y Santa Cruz. En la isla Santa Cruz, sus números han disminuido drásticamente en las últimas décadas, y los científicos estiman que quedan un máximo de 30 parejas. La mayoría de ellas se encuentran en la zona de Mina de Granillo Rojo, un bosque de Scalesia muy alterado por la planta invasora mora (Rubus niveus) y otras especies de plantas introducidas.

La mayor amenaza para el pájaro brujo es la mosca vampiro aviar, Philornis downsi. Sin embargo, los tratamientos de sus nidos para eliminar las larvas de la mosca no fueron lo suficiente para asegurar el éxito de los nidos y evitar su abandono. Esto sugirió que otros factores estaban afectando a esta especie de ave. A partir de observaciones sobre el comportamiento de búsqueda de alimento, los científicos plantearon la hipótesis de que las aves no estaban obteniendo suficientes presas de alta calidad energética para mantener a sus polluelos y a sí mismo. Esto debido a que los densos matorrales de la mora estaban impidiendo que las aves tengan acceso al suelo y obtengan su alimento preferido, como orugas y arañas. En 2018, la FCD y la Universidad de Viena, junto con la DPNG, iniciaron un programa experimental de manejo holístico de 3 años que incluía la restauración del bosque de Scalesia mediante la eliminación de la mora, el control de roedores y la inyección en la base de los nidos con un insecticida de bajo impacto para reducir el número de larvas de la mosca vampiro aviar. Este manejo experimental resultó ser exitoso y nuevas aves se están incorporando a la población de Santa Cruz.

David Anchundia, científico del proyecto y candidato a PhD, menciona: “En 2020, estas intervenciones dieron como resultado la incorporación de al menos seis volantones a la población -no pudimos visitar los nidos restantes debido a las restricciones de cierre por la pandemia de COVID-19. Este año, ocho aves salieron de los nidos, el mayor número desde que empezamos a monitorear en 2017. Se trata de una buena noticia, ya que cada volantón le da más esperanza de mantener viva esta población extremadamente pequeña.”

Es importante destacar que los estudios han demostrado que es necesario un enfoque de manejo integrado, que incluya la restauración del hábitat, para garantizar el éxito de la anidación. Sin esto, los nidos son abandonados en una fase muy temprana de la incubación. En las seis parcelas experimentales de una hectárea en las que se ha eliminado la mora, se está observando la recuperación natural de varias especies de plantas endémicas y nativas, entre ellas la amenazada árbol de margarita gigante, Scalesia pedunculata, el cafetillo de Galápagos (Psychotria rufipes) y los helechos arborescentes. Así, estas acciones de manejo también están beneficiando la restauración del bosque de Scalesia, uno de los hábitats más amenazados del archipiélago.

Trabajadores locales y guardaparques retirando los rebrotes de mora de una de las parcelas intervenidas. Al fondo, un muro de mora indica el límite de la parcela. Foto: David Anchundia, FCD
Trabajadores locales y guardaparques retirando los rebrotes de mora de una de las parcelas intervenidas. Al fondo, un muro de mora indica el límite de la parcela. Foto: David Anchundia, FCD

“Estos resultados son alentadores por lo que planificamos ampliar la zona de intervención, lo que contribuirá a aumentar el tamaño de la población de esta ave en la próxima temporada para que el pájaro brujo recupere sus espacios en la isla de Santa Cruz.” Comenta Danny Rueda, Director del Parque Nacional Galápagos.

Este trabajo fue financiado por el Fondo de Especies Invasoras de Galápagos (FEIG), Galapagos Conservation Trust, Galapagos Conservancy, Swiss Friends of Galapagos, Lindblad Expeditions-National Geographic Fund, Oak Foundation, COmON, Kris Norvig, y Galapagos Evolution.

David Anchundia actualmente tiene una beca de Russell E. Train Education for Nature Program, World Wildlife Fund, y está realizando su PhD en la Universidad de Viena.

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